Jesús elige a los apóstoles, como sus discípulos; ante todo para que vivan en comunión con Él. “Nombró a doce (a quienes llamó apóstoles) para que convivieran con él y para enviarlos a predicar” (Mc 3,14). Cuando el Evangelio nos relata que en varias ocasiones el Maestro lleva a sus amigos a “un lugar a descansar”, quiere mostrarnos que el Señor lo hacía para que ellos entraran en intimidad con Él, crecieran en comunión con Él y entre ellos.
Siempre es indispensable "buscar la intimidad y dejarnos hablar al corazón por el Señor ", para alimentar nuestra comunión personal con Él y escuchar al maestro para ser auténticos discípulos.
Aparecida nos habla de este llamado a “vivir en comunión con el Padre” ( 1Jn 1,3) y con Jesús, muerto y resucitado, en la “comunión en el Espíritu Santo” (2Cor.13,13). El Misterio de la Trinidad, es y debe ser siempre, Fuente, Modelo y Meta del misterio de la Iglesia: "un pueblo reunido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".Nuestra comunión (la común – unión), brota, nace, se alimenta, se fortalece, se nutre y se sustenta en la comunión Trinitaria!!
“Jesucristo nos revela la vida íntima de Dios, el misterio más profundo de nuestra fe: que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesús nos invita permanentemente a entrar en esta comunión de amor” (NMA;54).
No puede haber vida cristiana auténtica sino en COMUNION. ¡EN COMUNIDAD!..
No basta tan sólo con “nacer a la vida nueva en Cristo”; necesitamos CRECER en esa vida nueva, profundizar cada día en el encuentro con Cristo y en la vivencia de sus exigencias de vida cristiana. Y esto, no sería posible sin la unidad con otros hermanos que hacen el mismo camino, que han vivido o intentan vivir la misma experiencia formidable del encuentro con el Señor.
Cristo nos trae – con su encarnación, pasión, muerte y resurrección -, la Plenitud de la Vida. Esta vida plena, no se vive en el egoísmo, el individualismo o en la soledad del aislamiento; sino cuando formamos "el Cuerpo de Cristo": ¡LA IGLESIA!
La Fe nos llega a través de la " comunidad eclesial" y es en ella que somos "una familia", donde compartimos esa fe y la vida misma en Cristo. Esto es vivir la comunión. .La Iglesia, debe ser "la Familia de los hijos de Dios ". En ella cada uno tiene su lugar, su carisma, su ministerio, su vocación concreta, sirviendo a los demás y ayudado también él mismo por los demás.
Construir la comunidad es un imperativo. Esto es, construir la Iglesia-Familia-Comunidad. Porque el encuentro con Cristo, debe llevarnos sí o sí al encuentro con el hermano. De no ser así, no hubo tal encuentro con el Señor, que dio su vida libremente por amor a todos los hombres en la Cruz.
Es por ello que el Primer Mandamiento: ¡Amar a Dios!; está tan unido al segundo: ¡Amar al Prójimo! ¡Jesús está allí, en el prójimo, esperando ser amado y queriendo amarme!
“Somos prójimos cuando nos hacemos cercanos, nos miramos con ternura y nos ayudamos generosamente los unos a los otros, sobre todo, cuando estamos heridos. Aprendemos a caminar juntos si asumimos las crisis de nuestros vínculos como un llamado de Dios para convertirnos, a fin de ser más unidos y solidarios, volviéndonos más familia y más pueblo. De esa manera podremos reflejar mejor esa comunión maravillosa que reina entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo” ( NMA, 67).
Leí (no recuerdo dónde) que: "la Salvación es como la luz, es expansiva por naturaleza ".Se comparte siempre, con cada hermano, con todo hermano; teniendo como predilectos a los más pobres, olvidados y necesitados.
Los cristianos y discípulos del Señor, debemos ser como los primeros convertidos y bautizados, que llenos del Espíritu Santo el día de Pentecostés, formaron inmediatamente la "comunidad ":¡la Primera comunidad Cristiana! (Hch 2,42).¡Así, estaba garantizada la comunión; en el amor fraterno que se manifestaban!
Como ellos, nosotros discípulos del Señor, para PERMANECER EN JESUS Y EN SU AMOR; debemos formar, construir LA COMUNIDAD CRISTIANA.
En ella recibimos la ENSEÑANZA de los Apóstoles, la Doctrina de Jesús; a través de sus Sucesores y su Magisterio.
En la comunidad participamos de los BIENES espirituales y materiales.
En la comunidad compartimos por la ORACION, la vida misma de Dios y nos unimos a las necesidades de los hermanos.
En la Comunidad se realiza la "FRACCION DEL PAN "; que es y será siempre "EL CULMEN DE LA VIDA CRISTIANA"!
El Espíritu Santo, que anima y sostiene la comunidad; nos enseña cómo debe vivir un hijo de Dios y hermano de los hombres, en la Iglesia-Familia.
Así, comprendemos que no se puede CREER EN CRISTO, en forma aislada; necesitamos vivir la unión y comunión con toda la Iglesia, Su Cuerpo. Es en ella, donde el mismo Espíritu nos alienta al compromiso de nuestra fe, para seguir caminando y creciendo en la vida del Espíritu.
Qué cierto es:¡El amor dado y recibido es el alimento y la garantía de la Vida Nueva en Cristo!. “Padre, que también ellos sean una sola cosa en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17,21).
Este amor, esta comunión, sólo se vive en la "comunidad cristiana".
Esto es, en la Iglesia. Y desde ella, debe irradiarse a toda la sociedad.
“La Iglesia es comunión en el amor. Esta es su esencia y el signo por la cual está llamada a ser reconocida como seguidora de Cristo y servidora de la humanidad. El nuevo mandamiento es lo que une a los discípulos entre sí, reconociéndose como hermanos y hermanas, obedientes al mismo Maestro, miembros unidos a la misma Cabeza y, por ello, llamados a cuidarse los unos a los otros ( 1Cor 13;Col 3,12-14)” (Aparecida; 161).


