Peregrinando

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Reflexiones

¡Feliz Primera Comunión!

INTRODUCCION

ComuniónPartimos en estas reflexiones de una realidad, que no podemos negar. Realidad que es urgencia, aún en el ambiento cristiano, entre nosotros los católicos…

"La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento de amor. no escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las faltas graves y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración ” (Juan Pablo II; “Dominicae Cenae”,3).

El Catecismo de la Iglesia Católica, nos enseña: “Los que reciben la Eucaristía se unen más estrechamente a Cristo. Por ello mismo, Cristo los une a todos los fieles en un solo cuerpo: la Iglesia. La comunión renueva, fortifica, profundiza esta incorporación a la Iglesia realizada ya por el bautismo. en el Bautismo fuimos llamados a no formar más que un solo cuerpo (cf.1 Co 12,13). La Eucaristía realiza esta llamada:"El cáliz de bendición, que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo?, y el pan que partimos ¿no es acaso comunión con el Cuerpo de cristo?. Porque aún siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan" (1Co 10,16-17)...”

VOLVER A AQUEL DÍA

comunión¡Qué momento tan fuerte y hermoso habrá sido el día en que recibiste por primera vez a "JESUS EUCARISTÍA"!!!. Seguramente aún hoy, lo recuerdas con emoción. Ni te acordarás de los preparativos ni de la ropa, sino de "ese momento solemne en que te acercaste al altar a comulgar a Jesús".¡Él era lo más importante; sólo Él!.

Estés cercano o no hoy, a la vida de la Iglesia, a los Sacramentos; a la práctica religiosa. Hasta quizás ya no te identifiques con la ´la fe católica'. Pero, no me caben dudas que si vuelves la mirada a ese instante, vuelves a emocionarte y a sentir nostalgia.

Para muchos, aquel momento en que recibimos a JESÚS por primera vez, en la EUCARISTÍA; ha sido el comienzo de una amistad grande con Él, para siempre…

Para quien se ha alejado, poco o mucho, de la oración, la vida sacramental o la participación dominical, el recuerdo de su Encuentro primero con el Señor Eucaristía o la presencia en una Ceremonia de primera Comunión:¡puede ser un 'paso nuevo y sincero', un 'volver a empezar'!... Volver a la comunión, con un corazón de niño, como aquel día …

En muchos lugares es tradición o costumbre, que el día 8 de diciembre, "Fiesta de la Inmaculada Concepción de María", que niños, adolescentes y adultos reciban por primera vez al Señor en la Eucaristía. Como un pequeño, humilde regalo, queremos compartir con vos el encuentro que tuvo el querido Papa BENEDICTO XVI, en octubre del 2005; con más de ciento cincuenta mil niños de Primera Comunión, sus catequistas, sacerdotes y padres en la Plaza San Pedro.

Allí un Grupo de ellos, pudo preguntarle muchas cosas…

 

RECUERDO DE SU PRIMERA COMUNION

comuniónANDRES, tenía esta curiosidad: "Querido Papa, ¿Qué recuerdo tienes del día de tu Primera comunión?”... Y el Santo Padre Benedicto, le contestó algo muy hermoso:

"… recuerdo bien el día de mi primera Comunión. Fue un hermoso domingo de marzo de 1936; o sea, hace 69 años. Era un día de sol; era muy bella la iglesia y la másica; eran muchas las cosas hermosas y aún las recuerdo. Éramos unos treinta niños y niñas de nuestra pequeña localidad, que apenas tenía 500 habitantes. Pero en el centro de mis recuerdos alegres y hermosos, estás este pensamiento…: comprendí que Jesús entraba en mi corazón, que me visitaba precisamente a mí. Y, junto con Jesús, dios mismo estaba conmigo. Y que era un don de amor que realmente valía mucho más que todo lo que podía recibir en la vida; así me sentí realmente feliz, porque Jesús había venido a mí. Y comprendí que entonces comenzaba una nueva etapa de mi vida – tenía 9 años – y que era importante permanecer fiel a ese encuentro, a esa Comunión. Prometí al Señor: “Quisiera estar siempre contigo” en la medida de lo posible, y le pedí: “Pero, sobre todo, está tú siempre conmigo”. Y así he ido adelante por la vida. Gracias a dios, el Señor me ha llevado siempre de la mano y me ha guiado incluso en las situaciones difíciles. Así, esa alegría de la primera Comunión fue el inicio de un camino recorrido juntos. Espero que, también para todos ustedes, la primera Comunión que habéis recibido en este Año de la Eucaristía, sea el inicio de un camino juntos, porque yendo con Jesús vamos bien, y nuestra vida es buena".

 

LA CONFESIÓN: PARA MANTENER LIMPIA EL ALMA

comuniónLIVIA, preguntó : "Santo Padre, el día anterior a mi primera Comunión me confesé. Luego me he confesado otras veces…. ¿debo confesarme todas las veces que recibo la Comunión? ¿Incluso cuando se ha cometido los mismos pecados?. Porque me doy cuenta de que son siempre los mismos”.

El Papa respondió, con mucho amor: "diría dos cosas: la primera naturalmente, es que no debes confesarte siempre antes de la Comunión, si no has cometido pecados tan graves que necesitan confesión…Sólo es necesario en el caso de que hayas cometido un pecado realmente grave, cuando hayas ofendido profundamente a Jesús, de modo que la amistad se haya roto y debas comenzar de nuevo… Este es el primer punto.

El segundo: aunque, como he dicho, no sea necesario confesarse antes de cada Comunión, es muy útil confesarse con cierta frecuencia. es verdad que nuestros pecados son casi siempre los mismos, pero limpiamos nuestras casas, nuestras habitaciones, al menos una vez por semana, aunque la suciedad sea siempre la misma, para vivir en un lugar limpio, para recomenzar; de lo contrario, tal vez la suciedad no se vea, pero se acumula. Algo semejante vale también para el alma, para mí mismo; si no me confieso nunca, el alma se descuida y, al final, estoy siempre satisfecho de mí mismo y ya no comprendo que debo esforzarme también por ser mejor, que debo avanzar. Y esta limpieza del alma, que Jesús nos da en el sacramento de la Confesión, nos ayuda a tener conciencia más despierta, más abierta, y así también a madurar espiritualmente y como persona humana.

Resumiendo, dos cosas: sólo es necesario confesarse en caso de pecado grave, pero es muy útil confesarse regularmente para mantener la limpieza, la belleza del alma, y madurar poco a poco en la vida".

 

A JESUS, NO LO VEO EN LA EUCARISTIA

comunionANDRÉS, tenía una gran preocupación que quiso confiársela al santo Padre Benedicto. Por eso le preguntó: "Mi catequista, al prepararme para el día de mi primera comunión, me dijo que Jesús está presente en la Eucaristía. Pero,¿Cómo?. Yo no lo veo”.

"Sí, no lo vemos, pero hay muchas cosas que no vemos y que existen y son esenciales. Por ejemplo, no vemos nuestra razón; y, sin embargo, tenemos la razón. no vemos nuestra inteligencia, y la tenemos. En una palabra, no vemos nuestra alma y, sin embargo, existe y vemos sus efectos, porque podemos hablar, pensar, decidir, etc. así tampoco, por ejemplo, la corriente eléctrica y, sin embargo vemos que existe, vemos cómo funciona este micrófono; vemos las luces. En una palabra, precisamente las cosas más profundas, que sostienen realmente la vida y el mundo, no la vemos, pero podemos ver, sentir sus efectos. No vemos la electricidad, la corriente, pero vemos la luz. Y así sucesivamente. del mismo modo, tampoco vemos con nuestros ojos al Señor resucitado, pero vemos que dónde está Jesús los hombres cambian, son mejores. se crea mayor capacidad de paz, de reconciliación, etc. Por consiguiente, no vemos al Señor mismo, pero vemos sus efectos: así podemos comprender que Jesús está presente. Como he dicho, precisamente las cosas invisibles son las más profundas e importantes. Por eso, vayamos al encuentro de este Señor invisible, pero fuerte, que nos ayuda a vivir bien".

 

¡QUÉ IMPORTANTE LA MISA DE LOS DOMINGOS!

MisaJULIA, preguntó algo muy importante: "Santidad, todos nos dicen que es importante ir a misa el domingo. Nosotros iríamos con mucho gusto, pero, a menudo, nuestros padres no nos acompañan porque el domingo duermen. El papá y la mamá de un amigo mío trabajan en un comercio, y nosotros vamos con frecuencia fuera de la ciudad a visitar a nuestros abuelos. ¿Puedes decirles una palabra para que entiendan que es importante que vayamos juntos a misa todos los domingos?”.

El Papa, le contestó: "Creo que sí, naturalmente con gran amor, con respeto por los padres que, ciertamente, tienen muchas cosas que hacer. Sin embargo, con el respeto y amor de una hija, se puede decir: querida mamá, querido papá, sería muy importante para todos nosotros, también para ti, encontrarnos con Jesús. Esto nos enriquece, trae un elemento importante para nuestra vida. juntos podemos encontrar esta posibilidad. en una palabra, con gran amor y respeto, a los padres diría:” comprended que esto no sólo es importante para mí, que no lo dicen sólo los catequistas; es importante para todos nosotros; y será una luz del domingo para toda nuestra familia".

 

ALEJANDRO, quiso saber un poco más acerca de lo importante que es la participación en la Santa Misa del Domingo. Y le preguntó al Papa: "Para qué sirve, en la vida de todos los días, ir a la Santa Misa y recibir la Comunión?”

El Papa, enseguida respondió: "Sirve para hallar el centro de la vida. La vivimos en medio de muchas cosas. y las personas que no van a la Iglesia no saben que les falta precisamente Jesús. Pero sienten que les falta algo en su vida. Si Dios está ausente en mi vida, si Jesús está ausente en mi vida, me falta también una orientación, me falta una amistad esencial, me falta también la fuerza para crecer como hombre, para superar mis vicios y madurar humanamente. Por consiguiente, no vemos enseguida el efecto de estar con Jesús cuando vamos a recibir la Comunión; se ve con el tiempo. Del mismo modo que a lo largo de las semanas, de los años, se siente cada vez más la ausencia de Dios, la ausencia de Jesús. Es una laguna fundamental y destructora. Ahora podría hablar fácilmente de los países donde el ateísmo ha gobernado durante muchos años; se han destruido las almas, y también la tierra; y así podemos ver que es importante, más aún, fundamental, alimentarse de Jesús en la Comunión. Es El quien nos da la luz, quien nos orienta en nuestra vida, quien nos da la orientación que necesitamos".

 

"YO SOY EL PAN DE VIDA"

Pan de VidaANA, preguntó: “Querido Papa, ¿nos puedes explicar qué quería decir Jesús cuando dijo a la gente que lo seguía: YO SOY EL PAN DE VIDA?”

El Santo Padre, hizo esta sencilla catequesis: "…el pan es el fundamento de la alimentación, y si Jesús se llama el Pan de vida, el pan es, digamos, la sigla, un resumen de todo el alimento. Y como necesitamos alimentar nuestro cuerpo para vivir, así también nuestro espíritu, nuestra alma, nuestra voluntad necesita alimentarse. Nosotros, como personas humanas, no sólo tenemos un cuerpo sino también un alma; somos personas que pensamos, con una voluntad, una inteligencia, y debemos alimentar también el espíritu, el alma, para que pueda madurar, para que pueda llegar realmente a su plenitud. Así pues, Jesús dice "Yo Soy el Pan de Vida”, quiere decir que Jesús mismo es este alimento de nuestra alma, del hombre interior, que necesitamos, porque también el alma debe alimentarse. Y no bastan las cosas técnicas, aunque sean importantes. Necesitamos precisamente esta amistad con Dios, que nos ayuda a tomar decisiones correctas. Necesitamos madurar humanamente. En otras palabras, Jesús nos alimenta para llegar a ser realmente personas maduras y para que nuestra vida sea buena".

 

UNA REFLEXION FINAL

comunionAquel día, cercano o ya lejano; día maravilloso en que Jesús por primera vez te visitó: hizo por unos instantes de tu corazón, su Sagrario.

Con este encuentro del Papa con estos niños, puedes: "revivir aquellos instantes de tu primera Comunión", fortalecer tu fe en Jesús Eucaristía, amarle y adorarle. Puedes redescubrir la necesidad que todos tenemos de “mantener limpia el alma”, desde el sacramento de la Reconciliación…

Que María santísima, te enseñe a "adorar a Jesús, en la Santa Eucaristía”

¡El Señor ha querido quedarse en el Sagrario para que vos vayas a darle tu amor, a adorarlo!.

"…la adoración es, en su esencia, un abrazo con Jesús, en el que le digo: “Yo soy tuyo y te pido que Tú también estés siempre conmigo” (Benedicto XVI)".

 

TESTIMONIOS: "CORAZONES QUE AMAN LA EUCARISTIA"

comunion"…Una niña, vivía en un pueblito de África… Esta niña tenía la costumbre, el hábito de tomar la comunión cada primer viernes de mes. ¡Una niña de doce años!. Ese viernes no había Misa en su pueblo, porque los sacerdotes iban desde NAIROBI; era la ciudad más cercana. Pero sí, había misa en RUGUCHA, un pueblito que estaba en el medio, entre el suyo y Nairobi. eran unos seis o siete kilómetros de distancia.

Esta niña se fue hasta Rugucha caminando, cruzando la selva. Llegó tarde, la Misa había terminado… En vez de volver a su pueblo, se fue hasta Nairobi. Fue a la casa de los sacerdotes , golpeó la puerta y cuando uno de ellos la ve, le dice: "¿Qué hacés vos acá?”. “Padre – contestó la niña -, fui a Rugucha y la misa había terminado, entonces vine hasta aquí (en total eran 12 kms), caminando para recibir a Jesús eucaristía” (adaptación Homilía P.R.Facci,01/06/90)".

¡Cuánto había comprendido esta niña el valor de la EUCARISTIA!.¡El sacerdote le dio la comunión, pero todavía le preguntó:”¿No tuviste miedo de venir solita?”. Ella no había tenido miedo y se largó a la aventura, porque "amaba y adoraba a Jesús Eucaristía”.

 

Te dejamos otra historia; es la experiencia de vida de un sacerdote llamado Ricardo, cuando era apenas un niño…

Corazones Eucarísticos"A mí en la vida, Dios me ha regalado muchísimas cosas de las cuales estoy muy agradecido. Pero, tal vez, la más grande que me regaló en la vida fue el haberme llamado a la EUCARISTIA desde muy niño, desde muy chiquito. Porque consolidó grandemente mi Fe; … a los cuatro años, cada mañana, a las 7 iba a misa para ayudar. Era en latín, no en castellano, por lo cual no entendía nada. lo que sí sabía era que Jesús estaba, eso seguro. JESUS me dio la oportunidad de recibirlo en la eucaristía a los cinco años; nunca dejé de agradecerle. Esta experiencia fue muy grande en mi vida; y lo hice con conciencia.

Recuerdo el día de mi primera Comunión, ese día fui a recibir a Jesús. y no otra cosa. además tuve la gracia de no tener que haber confesado jamás, la falta a Misa un domingo. ¡Esto es una GRACIA DE DIOS muy grande, porque no es un logro personal!...

Hasta cuando estuve enfermo a los 8 años, veintitrés días en cama… el párroco de mi pueblo me llevaba la eucaristía a la cama. ¡Qué Gracia de Dios…!.

DIOS puso instrumentos: mis padres y al sacerdote… Estas gracias tan grandes que el Señor me permitió se las agradezco profundamente porque fueron haciendo de mi corazón, un corazón eucarístico" (Padre Ricardo Facci).

 

¡Qué testimonios de amor a JESUS EUCARISTIA!

 


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